Fortalecimiento Institucional para la Sostenibilidad Empresarial


Al momento de sentarme a escribir estas líneas, el secretario general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, realizaba la advertencia de que esta no será la última crisis del siglo relacionada con una pandemia, haciendo coincidente su declaración con el inicio de las vacunaciones contra el COVID-19 en Europa.


Vale la pena entonces, a partir de tal advertencia, procurar comprender las implicaciones de lo que hemos atravesado durante el 2020 y extraer, a partir de una profunda reflexión, algunos aprendizajes. ¿Qué nos deja esta ola pandémica del 2020?, pues bien, son varias las lecciones para la vida personal y profesional de quienes gestionamos empresa, pero muy particularmente, de cara a darle a esta, la fortaleza institucional que requiere para garantizar su sostenibilidad de cara al futuro. Acá solo algunas de ellas:


1.- La ilusión de “independencia” rápidamente se disipa al entender que cada vez somos más interdependientes como sociedad global, por lo tanto, entender los riesgos y vulnerabilidades de nuestra empresa y su cadena de valor, es una tarea de alta criticidad. Eventos de esta naturaleza ya formaban parte del mapa de riesgos generales del Foro Económico Mundial desde hace años, ¿estaba usted preparado?


2.- El desarrollo de una eficiente capacidad anticipación en nuestro cuerpo ejecutivo, y el establecimiento de claro protocolos de rápida respuesta y continuidad de negocios para la atención de situaciones especiales, son una ventaja competitiva, y a la vez, la mejor garantía de subsistencia a la hora de atravesar una crisis.


3.- Planificar estratégicamente de acuerdo con metas relevantes es necesario, pero el desarrollo de la capacidad táctica para navegar por tiempos turbulentos y lograr objetivos concretos de acuerdo con la realidad que nos impone un entorno altamente volátil y cambiante, es tan relevante como lo primero.


4.- El marco de relaciones de la empresa con sus equipos de trabajo ha cambiado, el esquema probado del teletrabajo ha demostrado que otras formas de organización empresarial existen y son viables, lo que cambiará el panorama de muchas empresas que no regresarán al esquema previo, aprovechando así, las ventajas para ambas partes. Esto requerirá de un arduo trabajo de transformación que proteja y potencie la cultura organizacional.


5.- El liderazgo organizacional estará cada vez más expuesto, se aspira de él no solo un trabajo gerencial sino la representación del propósito de la organización, haciendo así muy consistentes el ser y hacer de la empresa ante sus grupos de interés. Es entonces su tarea, asegurar un efectivo, práctico y claro gobierno corporativo, con líderes que inspiren la permanente alineación de la empresa con su gente, como bien dicen Lafasto y Larson, en tres dimensiones: Mente (conocimiento e información), Cuerpo (habilidades y competencias) y Espíritu (motivación, deseo, sentido de pertenencia y sentido de equipo).


6.-En estos tiempos de transparencia y alta exposición, la estrategia es comunicar, y para ello se deberán conciliar las variantes del proceso de acuerdo con sus objetivos. Alinear cada vez mejor la comunicación institucional, de riesgos, comercial y de continuidad de negocios, será fundamental hacia el futuro.


Este año nos deja un sinfín de lecciones, desde valorar aquellas cosas que a veces damos por sentado, hasta ser capaces de ver con humildad lo que nos falta para ser mejores empresarios, gerentes, líderes o colaboradores. Estos son solo algunos de los tantos elementos a considerar y que se hacen comunes a cientos de organizaciones, sin embargo, cada empresa tiene la tarea de acometer esta revisión, sin mayor dilación.


Photo by Tim Mossholder on Unsplash

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